LA VACUNA ANTIGRIPAL, PROTECCIÓN ANTE LA NEUMONÍA

La gripe es una infección respiratoria vírica con un gran morbilidad y mortalidad. Las epidemias anuales causan cada año entre 3-5 millones de casos graves y 290.000 a 650.000 muertes1-3. Puede afectar a cualquier grupo de edad, pero hay personas especialmente vulnerables que presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones, como los mayores de 65 años, mujeres embarazadas, niños pequeños, pacientes con enfermedades crónicas (cardiovasculares, respiratorias, renales, hepáticas…) o con inmunosupresión (por la infección por VIH, quimioterapia, neoplasias malignas…)1,2,4,5.

Aunque la mayoría de las personas se recuperen en menos de 2 semanas, otras presentan un alto riesgo de padecer un cuadro clínico más grave con complicaciones que pueden llevar a hospitalización o incluso la muerte1,2,5. Por ejemplo, los adultos ≥65 años presentan un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. Se estima que cada año más del 60% de las hospitalizaciones relacionadas con la gripe y el 90% de las muertes atribuibles a la gripe ocurren en este grupo de edad5.

Padecer una gripe multiplica por 100 el riesgo de neumonía8

Históricamente, la gripe se ha asociado a enfermedades respiratorias, tanto crónicas como agudas6. Una complicación grave a causa de la gripe es la neumonía, que engloba tanto a la neumonía primaria como neumonía bacteriana secundaria1. De hecho, en la temporada 2019-20, entre los casos graves hospitalizados confirmados de gripe la complicación más frecuente fue la neumonía, representando un 78%7. Además, se ha demostrado como el hecho de padecer una gripe multiplica por 100 el riesgo de neumonía8.

La neumonía es una infección aguda de los pulmones que produce la inflamación de los espacios alveolares, lo que provoca tos productiva, fiebre y dificultad para respirar. En un metaanálisis reciente, se determinó que la tasa de coinfección entre gripe y neumonía fluctúa entre un 2 y un 65% en función del país de origen y del estado de gravedad de los pacientes6. Además, múltiples investigaciones clínicas y epidemiológicas han demostrado que la infección bacteriana secundaria a la infección por gripe puede aumentar significativamente la morbilidad y mortalidad en comparación con la infección solo por el virus de la gripe, especialmente en pacientes con neumonía grave6. Por tanto, la coinfección está asociada a una peor progresión de la enfermedad, un aumento de los ingresos hospitalarios y una mayor tasa de mortalidad9.

Los patógenos más habituales son Streptococcus pneumoniae (35%), Staphylococcus aureus (28%), Haemophilus influenzae, así como otros bacilos Gram negativos3,9. El mecanismo por el cual las bacterias actúan sinérgicamente con el virus influenza se debe a un aumento de la unión e invasión de las bacterias, de la replicación viral y la modificación de la respuesta inflamatoria del hospedador3.

La vacuna antigripal se asocia a reducciones significativas del riesgo de hospitalización por neumonía o gripe, así como del riesgo de muerte entre los vacunados13

La evidente relación entre la infección por gripe y las enfermedades respiratorias refuerzan la necesidad de medidas que mitiguen la incidencia de la infección por el virus de la gripe. La manera más efectiva para ello es la vacunación anual6. Desde el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, se recomienda la vacunación frente a la gripe y el neumococo a partir de los 65 años, pudiendo coadministrarse10-12. De hecho, la estrategia de prevención a través de la vacunación antigripal y neumocócica puede ayudar a reducir la carga asistencial de ambas infecciones9. Así, se ha observado como la vacunación antineumocócica, no solo resulta en una reducción del número de casos de neumonía, sino que también conduce a una disminución de los casos de neumonía asociada a la gripe6. Mientras que la vacuna antigripal mostró una protección significativa frente al ingreso en la UCI y a la infección por neumonía bacteriana secundaria entre otros factores6.

Además, un estudio retrospectivo en 713.872 pacientes de edad avanzada, durante 10 temporadas, demostró que la vacuna antigripal se asocia a reducciones significativas del riesgo de hospitalización por neumonía o gripe (27%) y una disminución del 48% del riesgo de muerte entre los vacunados13. Mientras, en otro estudio retrospectivo realizado en la temporada de gripe 2017-2018 en Cataluña, se demostró que la vacunación antigripal redujo los ingresos en la UCI y la duración de la estancia hospitalaria en los casos confirmados de gripe5.

La vacunación frente a la gripe podría asociarse a una menor gravedad y mortalidad por COVID-1914

Dado el contexto actual de pandemia, varios estudios apuntan que la vacunación frente a la gripe podría asociarse a una menor gravedad y menor mortalidad por COVID-1914. Asimismo, ambas vacunas se pueden coadministrar, aunque, por un principio de precaución, se recomienda una separación de 7 días entre la administración de la vacuna frente al COVID-19 y otras vacunas inactivadas o atenuadas, entre las que se encuentra la vacuna de la gripe12.

Además de la neumonía, la gripe se ha asociado con otras enfermedades respiratorias como el asma y EPOC. De hecho, la enfermedad subyacente más frecuente en pacientes hospitalizados por gripe es el asma tanto en adultos (7,6-46%) como en niños (8,3-42%)15. Además de producir exacerbaciones asmáticas, los pacientes tienen un mayor riesgo de ser ingresados en la UCI con una peor evolución1,15. Por otro lado, la gripe provoca un exceso de morbilidad y mortalidad en la EPOC y puede afectar a la progresión de la enfermedad, independientemente de la edad16. En estudios en poblaciones que no recibieron la vacuna antigripal, la tasa de hospitalización por exacerbaciones agudas de EPOC fueron sustancialmente más altas en la temporada de gripe que en la temporada sin gripe6. Asimismo, la vacuna antigripal mostró una reducción del 38% en hospitalización relacionadas con la gripe en pacientes con EPOC vacunados respecto a los no vacunados17.

La infección por gripe y su comorbilidad asociada representa un problema de salud pública. Por tanto, la vacunación frente a ambas infecciones puede ayudar a proteger a la población con mayor riesgo de presentar complicaciones6.

MAT-ES-2103122 v1 Octubre 2021

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    1. Paules C, Subbarao K. Influenza. Lancet. 2017;390:697–708.

    2. Organización Mundial de la Salud (OMS). Gripe (estacional). Disponible en: aquí [Último acceso: septiembre 2021].

    3. Rothberg MB, Haessler SD, Brown RB. Complications of Viral Influenza. Am J Med. 2008;121(4):258-64.

    4. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Recomendaciones de vacunación frente a la gripe. Temporada 2021-2022. Disponible en: aquí [Último acceso: septiembre 2021].

    5. Acosta L, Soldevila N, Torner N, et al. Influenza Vaccine Effectiveness in Preventing Severe Outcomes in Patients Hospitalized with Laboratory-Confirmed Influenza during the 2017-2018 Season. A Retrospective Cohort Study in Catalonia (Spain). Viruses. 2021;13(8):1465.

    6. Carro Hevia A, Sanz Hernández F, Álvarez Aldeán J, et al. Gripe y eventos cardiorrespiratorios: una revisión clínico-epidemiológica multidisciplinar. Rev Esp Quimiter. 2021:1-13.

    7. Instituto de Salud Carlos III. Sistema de Vigilancia de la Gripe en España. Informe de Vigilancia de la Gripe en España. Temporada 2019-2020. Disponible en: aquí [Último acceso: septiembre 2021].

    8. Shrestha S, Foxman B, Weinberger DM, et al. Identifying the interaction between influenza and pneumococcal pneumonia using incidence data. Sci Transl Med. 2013;5(191):191ra84.

    9. Arias-Fernández L, San-Róman Montero J, Gil-Prieto R, et al. Burden of pneumonia in patients with viral and bacterial coinfection in Spain during six consecutive influenza seasons, from 2009–10 to 2014–15. Vaccine. 2021;39(35):5002-5006.

    10. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida. 2021. Disponible en: aquí [Último acceso: septiembre 2021].

    11. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Administración de la vacuna de la gripe conjuntamente con la de neumococo. 15 de octubre de 2020. Disponible en: aquí [Último acceso: septiembre 2021].

    12. Comité Asesor de Vacunas (CAV-AEP). Coadministración de las vacunas entre sí y con otros productos biológicos. Manual de vacunas en línea de la AEP. Disponible en: aquí [Último acceso: septiembre 2021].

    13. Nichol KL, Nordin JD, Nelson DB, et al. Effectiveness of Influenza Vaccine in the Community-Dwelling Elderly. N Engl J Med. 2007;357(14):1373-81.

    14. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Nota informativa en relación a la vacuna frente a gripe y COVID-19. 15 de junio de 2020. Disponible en: aquí [Último acceso: septiembre 2021].

    15. Schwarze J, Openshaw P, Jha A, et al. Influenza burden, prevention, and treatment in asthma-A scoping review by the EAACI Influenza in asthma task force. Allergy. 2018;73(6):1151-81.

    16. Gorse GJ, O’Connor TZ, Young SL, et al. Impact of a Winter Respiratory Virus Season on Patients With COPD and Association With Influenza Vaccination. Chest. 2006;130(4):1109-16.

    17. Mulpuru S, Li L, Ye L, et al. Effectiveness of Influenza Vaccination on Hospitalizations and Risk Factors for Severe Outcomes in Hospitalized Patients With COPD. Chest. 2019;155(1):69-78.

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